Internet Store and Ecommerce Solution Provider - Free Web Site - Free Web Space and Site Hosting - Web Hosting - High Speed Internet
Search the Web

Historia del Club

En 1823 William Webb Ellis tomó un balón de fútbol con sus manos y se lo llevó corriendo entre sus brazos, de esta manera se originó el carácter distintivo del rugby: esto ocurrió en un colegio de Londres. Lo cierto es que Ellis nunca se imaginó que este deporte perduraría por más de un siglo y medio, traspasando y rompiendo las fronteras más insospechadas para desembarcar en países como la Argentina, allá por 1871. Con reglas innovadoras y con la creación de clubes como Buenos Aires Criquet, Lomas Athletic, Rosario Athletic y Belgrano Athletic, cuatro instituciones conocidas hoy como los clubes fundadores, se comenzó a dar vida al rugby nacional. Dentro de esta evolución surgieron instituciones que a lo largo de los años fueron cosechando logros, para catapultarse a la fama, como el CASI, SIC, BANCO NACION entre otras. Por el año 1955 el Colegio Manuel Belgrano de los Hermanos Maristas, de la mano del Hno. Ignacio, presentó un equipo para participar en campeonatos de la Unión Argentina de Rugby (UAR), con una sexta división y con el nombre de LOS TABANOS. Luego de tres temporadas, en octubre de 1958, se fundó el Club Manuel Belgrano, con el Sr. Eduardo Otero como primer Presidente, aceptado por la UAR y apadrinado por clubes con historia como el San Isidro Club y Obras Sanitarias. En ese año se realizaron los estatutos y se formalizó el "Club Manuel Belgrano" con los colores blanco, azul y rojo; sin contar con una división superior sino con una reserva "A", se jugó el primer partido frente a Atalaya, el 2 de mayo de 1959. Al año siguiente se conformó un equipo de primera división y se participó en la zona Clasificación, consagrándose campeón Alumni. En los años siguientes, 1961 y 62, Manuel Belgrano continuó jugando en la misma categoría, pero el último año se consagra campeón y sube a la categoría ASCENSO, con jugadores como Minicucci, Guevara Lynch, Martín de Miguel y como entrenador el "negro" Pont Lezica, ex jugador de CUBA y ex alumno del colegio.

Años de Crecimiento

Durante los años siguientes, hasta 1967, se realizaron buenas campañas, debido a que se contó con un éxodo de jugadores del club YPF, que arribaron con un bolso cargado de grandes ilusiones, sumados a los que ya formaban parte del Club se conformó un excelente plantel, mas allá de no lograr ascensos, pero con un estilo de juego que aun caracteriza al Club. Siempre fueron protagonistas de sucesivas campañas, finalizando en segundo y tercer puesto, enfrentándose a equipos de notoriedad en la categoría, como Los Sauces, Los Matreros y Beromama, este último campeón del año 1963. A partir de 1960 Manuel Belgrano comenzó, también a competir en otros torneos, como el seven de DAOM, de ese año, conformando un equipo de 4ta división y enfrentando a conjuntos de primera división. El plantel estaba integrado por Juan Antonio y Francisco Guevara Lynch, Deby Aquino, Oscar Rey, Miguel Radmajian, Patricio Rubillo y Carlos María Garrido, se impusieron en primera jornada nada más y nada menos que a San Fernando por 8 a 0, un equipo que contó con García Yañez, Minola, Salado, Castro y Castro, entre otros. El segundo día el rival fue Deportiva Francesa que también apareció con jugadores de renombre como "Pimpo" Guidi, Oliveri y "Cacho" Martínez, el resultado favoreció a Deportiva también por 8 a 0, y de esta manera se cerró la primera participación de Manuel Belgrano en un campeonato de juego reducido. En 1963 estos intrépidos jugadores no dejaron pasar certamen alguno, y es así que viajaron a Mendoza, para participar del Primer Seven Internacional, que se disputó en la República Argentina, logrando el título frente a Los Sauces en una final en la que pasó de todo, hasta hubo un corte de luz. En 1964 el plantel emprendió viaje rumbo al club Sporting de Mar del Plata, para intervenir en la "Copa Hermano Carlos", un torneo organizado por todos los colegios Maristas. El nombre del trofeo fue en honor a uno de los Hermanos fundadores del rugby en el Colegio Manuel Belgrano, pero lamentablemente esta copa se disputó un solo año y los Maristas no pudieron reunirse en otros compromisos rugbísticos de esta magnitud. De vuelta a los torneos de la UAR, desde el 65 al 67 se mantuvo la categoría, luego de un paréntesis que se originó en el rugby del club, pero luego se siguió jugando ininterrumpidamente. Estos años marcaron a fuego el rugby argentino, precisamente en 1965, debido a que un seleccionado argentino viajó por primera vez a una gira por el hemisferio sur, a Sudáfrica, donde se recibió el mote de "Los Pumas" por la garra del seleccionado nacional y por el jaguarete de la camiseta celeste y blanca. La historia de Manuel Belgrano se vio reflejada en este hito con la participación de Jorge García Longue, que se desarrolló desde 1960 en el Club, en cuarta e intermedia división y formó parte en esa gira recordada por todos quien pasó, luego, al Club San Martín. Otro jugador del Club que perteneció a un seleccionado Argentino fue Enrique Krossler, que tuvo participación en el combinado de Buenos Aires 1963, cuando Francia realizó una gira por el país; el partido tuvo lugar en la cancha de GEBA.



Una década de Conocimientos

La década que abarcó de 1969 a 1979 comenzo con jugadores que estaban en 4to o 5to del colegio y jugaban al rugby, el entrenador era "Buby" junto con "Coco" Muslera y emprendieron un proceso para sumar más gente al plantel superior. En ese equipo estaban Dicky Jack, Pablo Ferrer, el "Tano" Pesentti, Emilio Paris y Boselli, que tenían algunos años más que ellos; los del colegio eran Marcelo Gaiteri, Osvaldo Stringa, Guillermo "Tolo" Proverbio, entre otros. Entonces Buby y Coco armaron una tercera muy joven (promediaban los 18 años). El proceso comenzó a tener forma, a darse un estilo de juego, a lograr resultados y culminó con el ascenso en 1973; ese año le ganaron a Los Pinos en la final, en cancha de GEBA por 6 a 3 con un drop de Paris y un penal de Boselli. La particularidad era que ascendían dos equipos, el primero fue San Cirano y el otro Manuel Belgrano, el juego que desplegaron ese año, era muy primitivo, se jugaba con el scrum, pelota al wing, kick a cross. La marca era distinta, era un juego diferente, donde la época figurativamente era la de Gales. Después de ese proceso Buby y Coco continuaron un año más. Estuvieron un par de largos años transitando en tercera división de Ascenso, eso equivalía a estar entre los 30 primeros equipos de Buenos Aires, hasta que Dicky Jack tomó una actitud muy digna: comenzó a entrenar la primera con una disciplina extraordinaria.


Después llegó Eduardo García Saenz para hacerse cargo del equipo, una persona muy vinculada a Champagnat, que se alejó del club de Pacheco y vino a colaborar. García Saenz era un fanático del rugby y les inculcó una mística de nuestro deporte, pero internacional, mediante videos, a conocer el rugby de afuera y a reunirse antes de los partidos para planear el juego. García Saenz, no obstante todo lo que les enseñó a sus dirigidos, se dio el placer de entrenar un seleccionado de segunda y tercera, donde hubo varios integrantes de Manuel Belgrano, como "Pichu" Borghi, Willy Tudor y Guillermo Proverbio. Todos ellos jugaron ante Los Pumas en cancha del CASI. El ciclo de García Saenz culminó. Cumplió una etapa y se alejó del club para que Ciro Bolo asuma como nuevo entrenador. Ya en ese momento Charly Tudor y Tolo Proverbio estaban entrenando a juveniles, desde los hermanos Rosasco hasta la camada de los Bilbao, Arturo Peyloubet, Mingo Grass y Diego Gómez. Por cierto Tudor y Proverbio, que estaban más cerca del retiro, les llevaban entre 6 y 10 años a estos juveniles que venían con muchas ganas de formar parte del plantel superior. Ciro Bolo tenía una paciencia muy grande; junto con él empiezan a descubrir todo ese mundo de quedarse después de los partidos con los rivales y juntarse a almorzar antes de jugar. Lamentablemente se tuvo que alejar de la conducción técnica y lo trae a Enrique Salas, que ya estaba entrenando a juveniles, y Ciro quedó como consultor. Enrique los empezó a ayudar en la parte disciplinaria, el rigor (por supuesto, bien entendido), el sacrificio, las cosas que se logran con esfuerzo; el estaba comprometido con un estilo de juego, que era la fórmula del éxito del SIC, con Catamarca Ocampo y Villegas. Les inculcó esos aspectos, además de lo técnico. La camada de Proverbio comenzó a notar una transferencia generacional, muchos quedaron en el camino. Enrique apoyó a todos estos juveniles como "Palito" Pestalardo, "Pepe" Simonetti, Luis y Fernando Bilbao, Diego Gómez, Ziebart (que era el capitán) y Mingo Grass, y se consiguió de notable manera el ascenso en 1980. Enrique Salas era una persona muy exigente, tanto así mismo como con los demás, un tipo que nunca faltó a los entrenamientos cuando nacieron sus hijos o cuando falleció su suegro. Realmente los ayudó y les inculcó toda la disciplina dentro y fuera de la cancha. Otro granito de arena que aportó Salas fue la gira que realizaron por Sudáfrica, un hecho inédito en el Club, ya que por primera vez se viajó a un lugar lejos. Esta gira ayudó mucho al plantel, los unió deportivamente y los marcó de por vida, Proverbio viajó como Presidente de la Gira (ya no jugaba) y "Chicho" Pannullo (actual Presidente del Club) también acompañó al equipo, fue una especie de vida deportiva que abarcó de 10 a 15 años, donde se resumieron los valores que aprendieron con Buby y Coco, la internacionalidad en el juego con García Saenz, aquellos interminables terceros tiempos de amistad con Ciro, y la disciplina, la relación entre el sacrificio y la dedicación con Enrique Salas. Todos estos logros deportivos le costaron mucho a todos y lo meritorio de todo esto se rubricó con la Gira por Sudáfrica.



La Propuesta de Enrique Salas

Salas arriba al club en 1978 de la mano de Ciro Bolo para colaborar en juveniles, ya en agosto de ese mismo año Manuel Belgrano se clasificó para jugar en la categoría de Ascenso (recordemos que en el '77 estaban en Clasificación). Al año siguiente, en 1978 la campaña fue buena, se mantuvo la categoría y la intermedia se consagró campeona. Llegó 1980 y Ciro Bolo, por razones de salud tuvo que alejarse del club y Enrique Salas se hizo cargo del equipo. Pero, no se puede dejar de mencionar que la dirección técnica del Sr. Salas vino acompañada de una propuesta de juego y trabajo a largo plazo, asimismo todo el Club se vio identificado con el estilo del rugby desplegado, y los jugadores, hicieron suya la propuesta para defenderla a capa y espada. Ese año se tuvo una serie de 16 partidos invictos, con 9 partidos con el ingoal en blanco; la campaña fue excelente con 19 victorias, solo dos derrotas (frente a Matreros y San Fernando) y uno empatado. Ya antes de la última fecha se había consagrado campeón, y de esta manera subieron a segunda, con Guillermo Ziebart como capitán. La intermedia también concluyó un año bárbaro con la combinación de jugadores experimentados y jóvenes y, sumado a que no era un plantel numeroso, el mérito fue doble. El 81 encontró a Manuel Belgrano disputando partidos con equipos importantísimos y evidentemente la diferencia se notó por el ritmo de competencia. En la primera rueda no se ganó ningún partido, ya en la segunda fase se lograron 7 triunfos que no alcanzaron para mantener la categoría. El equipo fue fiel al estilo de juego que habían desarrollado, que se caracterizaba por tener una gran línea de backs y un pack de forwards que de apoco se fue consolidando, el scrum fue determinante para tener un equipo organizado, ordenado e identificado, salvando las distancias con el SIC. El descenso de ese año se tomó con calma y no se dramatizó. Comenzó 1982 y se mejoró la actuación del 80, algo realmente espectacular porque de 22 partidos, se ganaron 21 y la única derrota se sufrió en la penúltima fecha. Verdaderamente notable este equipo, que a diferencia del 80 cuando se ganaban los partidos por un estrecho margen, el del 82 lo realizó con resultados más amplios.


Es evidente que haber transitado una temporada en segunda, el ritmo fue notorio ante sus rivales, los ayudó excesivamente para regresar a segunda. Igualmente este ascenso no fue nada sencillo, ya que Manuel Belgrano tuvo que definir el campeonato ante Liceo Naval en cancha de Hindú. La expulsión de Fernando Montenegro a los 15 del primer tiempo los condicionó y el partido se les fue de las manos. Resultado final 6-5 para Liceo. Mas allá de la derrota el equipo se fue satisfecho por haber jugado al estilo de siempre, con un juego de muchos pases y con jugar la pelota, casi con excesividad. Liceo asciende y Manuel Belgrano juega un repechaje por el segundo ascenso frente a Liceo Militar, el penúltimo de segunda que tuvo derecho a pelear la promoción. En ese partido se presentaron enormes dificultades para armar el equipo, porque los pilares estaban lesionados y el recurso que se tomó, fue tomar un segunda línea, justo contra un plantel que se caracterizaba por el empuje del scrum. Se perdió de visitante y Palito Pestalardo, un jugador muy rápido y tryman del equipo, se lesionó antes de apoyar un try, lo que hubiera decretado un cambio en la historia, porque significaba el triunfo, sinceramente mala suerte para el equipo conducido por Salas. El segundo match fue jugado en Carupá, el plantel estaba mejor, pero remendado claro. El equipo tuvo una recuperación extraordinaria, perdía 14 a 8 y con dos tries, uno de Mingo Grass y otro de Rosasco, se pudo dar vuelta el partido y derrotar a Liceo Militar. El tercer y definitorio partido se jugó nuevamente en el Hindú Club, con un final apasionante, ya que se ganaba 9 a 0 y en mucho tiempo de descuento por parte del arbitro, Liceo logró empatarlo y colocarse 9 a 9. Se jugó tiempo suplementario y Manuel Belgrano lo venció ampliamente con tries de Uriburu y Diego Gómez, una prueba más de que era un equipo en serio, que podía enfrentar cualquier tipo de adversidad, sustentado en la propuesta inculcada por Enrique Salas. Los jugadores dejaron de lado el clima desfavorable que había causado el árbitro y jugaron uno de los mejores partidos; Manuel Belgrano era una cadena con muchos eslabones y todos aportaron para que el equipo ascendiera. Desde 1983 hasta 1985 se vivieron años complicados debido a que se fueron jugadores importantes para el equipo y de a poco se fue desmantelando. Diego Gómez y Mingo Grass se fueron a Alumni y Sebastián Rosasco, tuvo una lesión que no le facilitaba jugar, mas allá de no ser nada importante. El plantel se consolidó en segunda, surgieron jugadores que reemplazaron a los que se alejaron, pero la propuesta implantada allá por 1979 no fue de fácil adaptación para los que venían atrás. Con sobresaltos, pero con actitud, el equipo se mantuvo en segunda el 83 y 84, además Enrique logró llevar al plantel entre los 17 mejores de la UAR, uno de los campeonatos más trascendentales del país. Pasando al plano internacional, la primera gira importante de Manuel Belgrano fue a Sudáfrica, en 1985, donde se disputaron 6 encuentros excepcionales, ganando 4 y cayendo en los otros dos. El equipo regresó muy bien afianzado y unido, y el arranque del torneo de ese año fue bárbaro. Con 7 triunfos se permitieron soñar con llegar a la primera división, pero la realidad les hizo poner los pies sobre la tierra. Cuando todo el impulso de aquella gira disminuyó, ya fuera por problemas laborales, de familia o de estudio, toda esa concentración única por el rugby se diluyó y se desvaneció como agua entre los dedos. Lo importante fue que no hubo problemas para mantener la categoría, es más, se jugó de igual a igual con 6 equipos de primera como Belgrano, se perdió 10 a 6, Con Hindú por 21 a 19, con Newman por 24 a 21. Volviendo a los torneos locales, el de 1986 no fue un buen año.


La conducción asumió una actitud equivocada al realizar una gira por Nueva Zelanda con los M-19. Era un plantel muy bueno, es más, adelante jugarían en primera, pero el error estuvo en que la división superior no se pudo unir a ese grupo. Además volvieron varios lesionados; y ese error se pagó caro ya que Manuel Belgrano descendió en una final muy recordada ante San Martín, en cancha de Pueyrredon. Queda claro que este año no fue de los mejores, y mejor seguir con los próximos pasos de Manuel Belgrano. En noviembre de ese año se juntaron todos los integrantes del cuerpo técnico, con los jugadores e hicieron una planificación para 1987. Ellos a estos planes los llamaban "Bar" y significaba mentalizarse para corregir los errores. Arribó 1987 y el "BAR" dio sus frutos, porque fue un año fantástico. Se clasificó para jugar contra los últimos 6 de segunda y se ganó el torneo de reubicación invictos, con victorias ante todos los de segunda y tercera; de esta forma se armó un plantel que le dio grandes satisfacciones al Club. Como el partido de práctica histórico y memorable que disputaron ante el SIC dominándolos en el scrum, una formación implacable para ellos. El San Isidro Club se preparaba para jugar contra Australia y de esa formación, los de "la zanja", le marcaron un try a los Wallabies. Las temporadas del 88 y 89 fueron estables en segunda, si bien no fueron destacadas, tampoco fueron de zozobra. La característica de todos estos años en el Club, era que se desarmaban los equipos por diferentes motivos, tuvo su momento de estabilidad a fines del 89 cuando no hubo éxodo de jugadores. Otro hecho que ayudó, fue la incorporación de Alberto Osete, que tuvo mucho que ver con el rugby de Manuel Belgrano. En otra oportunidad estuvo Edmundo Aguiar, y otro que también acompaño a Enrique, fue Sebastián Rosasco, un jugador que él mismo entrenó y que caracterizaba de un talento impresionante. La década del 90 se abre con un recambio natural de jugadores. Se retira un jugador con 10 años como capitán del equipo superior, Enrique Salas vuelve a entrenar juveniles y del plantel superior se hace cargo David Uriburu. Fue un año duro, en el sentido de que había poca gente y el campeonato no fue bueno, en primera ronda se perdieron todos los partidos y recién se repuntó en la segunda fase cuando se le ganó a Newman, Los Matreros, San Cirano y Pucará, que a la postre se consagraría campeón. Estos partidos eran impensados ganarlos, pero con scrum, tackle y juego de manos se logró mantener la categoría. Luego recuerda hechos significativos: En estos años aparecieron jugadores y que participaron de algún seleccionado, como "Palito" Pestalardo en el seven de La República y José "Pepe" Mostany, que actúo en Los Pumas en el 86 y 87, y que fue titular en el Primer Campeonato del Mundo, junto a Porta, Dengra, Travaglini, Branca, y Salvat, entre otros. Concluye así otra década, de logros internacionales y de crecimiento institucional. Así Enrique Salas logró mucho más de lo que pudo imaginar, que por cierto no es poco y le dio gran parte de la identidad a este Club.



Los Últimos años de Historia

En 1991 se produce un cambio grande de jugadores, muchos chicos fueron los artífices de una campaña exitosa, la de 1988, donde ganaron el ascenso invictos. No obstante para suplir estas ausencias sube una camada importante de M-19, pero la juventud y la inexperiencia le jugaron una mala pasada a los dos entrenadores, Enrique Salas y Guillermo Ziebart. La campaña de ese año, en segunda, se dificultó, realmente no fue de las mejores, se logró una sola victoria en primera ronda y en la segunda fase se perdieron todos los encuentros; el descenso estaba decretado y concluyó un año muy duro. El Sr. Ciro Bolo se puso al mando del equipo. El estilo de juego, si bien se asemejaba al de Enrique, que era tackle, scrum, reagrupamiento y presión, fue más abierto y se jugaba mucho con los backs. La temporada fue buena, se conformó un buen grupo y se terminó terceros en la primera parte, entre 18 equipos. En 1993 Manuel Belgrano estaba transitando otra vez la Segunda división, el entrenador volvió a ser Guillermo Ziebart y una vez más se volvió a contar con un preparador físico. De los últimos años se logró una de las mejoresla campañas en cuanto a resultados, ya que se ingresó en los mejores 7 equipos del certamen, quedando a un paso de ascender a primera, ya que solo lo hacían seis. El único encuentro que se perdió fue con Universitario de la Plata, en la primera rueda, y el estilo volvió a ser el histórico del Club, se volvió a las bases del juego, cerrando un año bárbaro, además de contar con muchos jugadores. Para mayor satisfacción de Manuel Belgrano, tres integrantes del plantel Superior fueron convocados para un seleccionado de Segunda, para competir en un torneo en Mar del Plata, frente a los combinados de Paraguay, Chile y esa ciudad, los convocados fueron Felipe Ballester (fullback), Gustavo Gutierrez (hoocker), y Alejandro Sied (2da línea). Otra gira encontró a Manuel en 1994, esta vez fue Nueva Zelanda; la preparación empezó en febrero con Guillermo Ziebart entrenando. La gira fue bárbara, viajaron 43 jugadores y se formaron dos equipos: el primero jugó 5 partidos y los ganó todos, el otro jugó 4 encuentros ganando 3 y perdiendo el restante. Exitosa gira de Manuel Belgrano para consolidar el grupo. Inicia el campeonato con muchas expectativas, porque la gira había resultado una inyección de ánimo, pero los resultados negativos que nadie esperaba hicieron que Manuel Belgrano se clasificara entre los de abajo. Sin buscar excusas, hay que mencionar que hubo muchos lesionados en puestos fundamentales, que debutaron 17 jugadores en primera, mas de un equipo entero, y además se tuvieron que adaptar al nuevo estilo de juego impuesto por Del Sel. El modo era mas abierto y el error estuvo en la obtención de la pelota, en el juego de forwards, sobre todo en el scrum, una formación que tenía como lema Manuel Belgrano. El grupo igual se mantuvo unido, la segunda vuelta se encaró con un poco de desgano por pelear el descenso y que perder un partido significaba perder la categoría, entonces se tomó mucha actitud para afrontar los partidos. La final para mantener la categoría se disputo frente a Monte Grande, no hubo problemas para ganar, es mas, se definió bien, y se armó una fiesta grande en el Club. El "turco" Markarian fue el capitán en esos años y se concluyó bien la temporada, independientemente del sufrimiento de la campaña.


La próxima temporada se encaró con los mismos entrenadores, con una particularidad muy grande: había que concretar un excelente torneo para clasificarse en los primeros lugares para jugar en 1996 con equipos no tan duros (recordemos que para 1996 se reestructuró el campeonato con grupos de 36 equipos). En principio se trató de ganar los partidos para acceder a una zona mas accesible, pero no se pudo lograr, entonces se peleó por un repechaje, y en los últimos 6 partidos se jugó perfecto. El último fue contra Mariano Moreno, que tenía el mismo puntaje, y se consiguió el objetivo. En 1996, continuaron los mismos coachs y en esos cinco años la cantidad de jugadores nunca bajo de 35 y se llegó a un pico de 50, más en ese año que se enfrentaban con equipos de primera y la motivación era diferente. La pretemporada fue dura, se comenzó en febrero con un trabajo individual a conciencia, pero la zona el torneo fue muy dura, ya que estaban SIC, Alumni, Olivos. En el año 1997 vuelve Enrique Salas, Guillermo Ziebart, Marcelo Murray, Capy Calvete, Guillermo Murga, y sobre todo se vuelve a las fuentes, scrum, tackle, contacto con los forwards, en realidad a la propuesta inculcada por Enrique allá por 1978. El campeonato fue bueno y se acomodaron las piezas para volver a encarar los partidos como indicaba la historia del Club. Durante 1998 la campaña fue regular ya que no se logró el objetivo planteado al inicio de la temporada. La mala suerte también acompañó, cuando por un solo tanto de diferencia no se pudo clasificar en el lote de equipos que pelearían por el ascenso a primera, el acreedor de la fortuna de Manuel Belgrano fue CASA de Padua. Esto los relegó a jugar en una zona de reubicación. Manuel Belgrano gana ese grupo con 24 unidades, sacándole una diferencia a su primer seguidor de 6 puntos siendo para un tiempo el capitán del equipo Mariano Doldán. Comienza 1999, y la primera novedad es el cambio de capitán, el honor recae en Alejandro Sied. El subcapitán sería Gustavo Gutiérrez. Con una excelente pretemporada de los jugadores y con mayor dedicación, logran clasificarse entre los seis primeros de segunda para pelear un lugar en la reubicación de primera. Con la presencia de jóvenes jugadores, de grandes capacidades técnicas y físicas, Manuel Belgrano desarrolla un juego más completo, el cual le permite alcanzar los objetivos planteados, clasificarse entre los seis primeros en la primera parte y durante la segunda ronda ganarle a todos los de Segunda. No sólo se logra lo planteado, sino que además demuestran que están al nivel de los últimos de primera ya que solo frente a Puyerredon se perdió sin excusas. Contra los otros tres la diferencia en el resultado no fue mayor a 5 puntos. Aquí termina esta historia de varios años de vida del Club, con la sensación de que el Club crece y de que se esta trabajando a conciencia en todos sus ámbitos desde Superior hasta Infantiles, tanto en la parte deportiva como en la humana y directiva, más adelante veremos que nos depara el destino y cuales son los frutos de todo este trabajo.